Este sábado 30 de noviembre de 2019 sería clave para el futuro inmediato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Ese día, el partido, del que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es su máximo caudillo, celebraría su VI Congreso Nacional Extraordinario. La finalidad del evento era reponer el proceso electoral por la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de esta organización. Así lo habían acordado los dos principales grupos en disputa para lograr acuerdos sobre una temática que no había hecho sino confrontarlos cada vez más. Por ello, no extraña que de última hora uno de ellos (el encabezado por Yeidckol Polevnsky) haya impedido la realización del acto partidista, sin explicar (hasta el momento) porqué lo hizo. AMLO ya ha intervenido infructuosamente (hasta ahora) para disolver el actual diferendo partidista. La paradoja del asunto es que el propio presidente de México contribuyó a generar este conflicto.

La historia de la pugna que vive la principal fuerza política mexicana comienza el 12 de diciembre de 2017. Ese día, AMLO renunció a la presidencia del CEN de Morena para convertirse en candidato de este partido a la presidencia de la república. Ante su salida, Yeidckol Polevnsky, secretaria general de Morena, asumió las funciones de la presidencia del CEN. (La denominación oficial de su cargo es “Secretaria General en funciones de Presidente”).

AMLO Intentó Sacar a Polevnsky

AMLO proyectó que la estancia de Polevnsky al frente del partido fuera breve. De hecho, según la propia Polevnsky, AMLO hizo dos intentos por retirarla del cargo (Reforma, 18/9/2018). Primero, antes de las elecciones de 2018, el jefe máximo de Morena le planteó ocupar una senaduría de representación proporcional. Después, una vez que ganó la presidencia de la república, la invitó a integrarse a su gabinete. Pero Polevnsky rechazó ambos ofrecimientos, porque quería entregar las “mejores” cuentas al término de su gestión estatutaria en noviembre de 2018. Según ella, su objetivo era profesionalizar e institucionalizar el partido, cosa que hasta el momento no ha logrado.

La coyuntura política, sin embargo, favoreció para que Polevnsky siguiera más tiempo a cargo de Morena. En noviembre de 2018 finalizaba la gestión no solo del CEN, sino también de todos los comités estatales del partido. AMLO calculó que la efervescencia interna inherente a estos procesos de renovación demeritaría el inicio de su gobierno, que ocurriría apenas el mes siguiente. Ante ello, hizo que el V Congreso Nacional Extraordinario de su partido aprobara la permanencia de las dirigencias nacional y estatales de entonces por un año más.

En el evento (celebrado en agosto de 2018), sin embargo, también se aprobaron otras reformas estatutarias que beneficiaron a Polevnsky. En particular, se autorizó que la presidencia del CEN designara a los substitutos de quienes renunciaran al CEN y a los comités estatales. Sin éxito, algunos asistentes rechazaron esta propuesta por su obvio propósito de aumentar el control cupular (“de los de arriba,” por usar palabras de AMLO) sobre el partido.

Estrategia de Polevnsky Para Controlar Morena

Polevnsky se sirvió de esta facultad para fortalecer su propio proyecto político tanto en el CEN como en los estados. En febrero de este año, la dirigente aprovechó que había tres vacantes en el CEN para ocuparlas con adeptos suyos. Alejandro Esquer, César Yáñez y Héctor Vasconcelos habían dejado las secretarías de Finanzas; Comunicación, Prensa y Propaganda, y Mexicanos en el Extranjero y Política Internacional. (Esquer y Yáñez se incorporaron al equipo de AMLO en la presidencia de la república, y Vasconcelos se convirtió en senador).

Polevnsky nombró como “delegados en funciones” de secretarios de esas dependencias a Joel Frías (Finanzas), Raúl Correa (Comunicación) y René Ortiz (Mexicanos en el Extranjero). Este trío se sumó a otros tres miembros del CEN que la dirigente ya tenía en la bolsa. Ellos son: Carol Arriaga, Carlos Figueroa y Artemio Ortiz, secretarios de Mujeres, Defensa de los Derechos Humanos y del Trabajo, respectivamente.

Con siete elementos (ella incluida), Polevnsky se aproximó de esta manera al control de la mitad del CEN, hoy compuesto por 16 participantes. También designó a aliados suyos como “delegados en funciones” de dirigentes en siete estados: Aguascalientes, Durango, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz.

Ya con esta base política, en mayo de este año Polevnsky reveló sus verdaderas pretensiones. Anunció que siempre no dejaría el CEN, como había prometido, sino que buscaría quedarse en el cargo.

Crece la Disputa Polevnsky-Luján por Morena

Desde entonces, Polevnsky arreció hostilidades contra el grupo encabezado por Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional de Morena y también aspirante a la dirigencia. La disputa se centró en el padrón de militantes del partido, dado que es un elemento crucial en la elección del CEN. (La renovación del CEN supone la realización de congresos en los 300 distritos electorales del país con la participación de militantes debidamente acreditados. En estos congresos, los militantes eligen representantes al congreso nacional ordinario donde se vota la conformación del CEN.)

Así, a inicios de julio Polevnsky arremetió contra Gabriel García, actual coordinador general de Programas Integrales de Desarrollo del gobierno de AMLO. Para asumir ese puesto, García dejó la Secretaría de Organización del CEN, instancia responsable del padrón de militantes de Morena. Polevnsky acusó al funcionario de cometer diversas irregularidades al abandonar el cargo partidista, entre ellas, la de no entregar el padrón del partido al CEN. García dejó como encargado de la secretaría a un subalterno, Francisco de la Huerta. Luego resultó que mientras el Instituto Nacional Electoral (INE) tenía registrados alrededor de 317 mil militantes de Morena, De la Huerta afirmó contar con un padrón diez veces más grande (cerca de 3.1 millones de afiliados).

En esos días, Luján encabezó una sesión del consejo nacional para emprender la renovación del CEN con el padrón de De la Huerta. La maniobra buscaba realizar el proceso entre el 20 de agosto y el 20 de noviembre de este año, como se había acordado en 2018.

Contragolpe de Polevnsky y Oportunismo de Delgado

Polevnsky rechazó la propuesta y aplicó un contragolpe. Con el apoyo de su afines en el CEN, designó a su aliado Leonel Godoy como “delegado en funciones” de secretario de Organización. De esta manera, Polevnsky propinó un serio revés al grupo de Luján. No solo frustró la pretensión de esta camarilla de mantener en ese cargo clave a De la Huerta. También logró el control de la mitad del CEN.

Ante la escalada del enfrentamiento Polevnsky-Luján, emergió el oportunismo de Mario Delgado. El líder de Morena en la Cámara de Diputados anunció que buscaría la dirigencia del partido. Con su promesa de unidad, Delgado dejó ver que en realidad cifraba sus aspiraciones en el agudizamiento de la lucha entre las dos políticas. Si la confrontación volvía inviable un acuerdo entre ellas, ello lo haría ganar como tercero en discordia.

Sin embargo, las cosas no resultaron tan fáciles como imaginó el antiguo efebo (discípulo desde joven) de Marcelo Ebrard, bombero estelar del gobierno de AMLO. A manera de bienvenida, Polevnsky afirmó que a nombre del CEN llamaría a Delgado a cuentas para explicar el origen de los recursos de su campaña. Con Luján le fue peor. Ella ni siquiera lo ha reconocido como contendiente por la presidencia de Morena.

El siguiente episodio de la disputa tuvo lugar en la sesión del 18 de agosto del consejo nacional del partido. Se frustró el propósito de la reunión de convocar a la renovación del CEN y los comités estatales para este 20 de noviembre. El grupo de Luján insistió en utilizar su padrón de 3.1 millones. En tanto, Polevnsky anunció una campaña para confirmar la afiliación pero solo de hasta 1.8 millones de militantes. Las facciones no llegaron a ningún acuerdo.

Llamado de AMLO al Orden en Morena

Dos días después, en reunión de integrantes del CEN y de las comisiones de Organización, Elecciones, y Honor y Justicia, Polevnsky se salió con la suya. Logró que se aceptara su propuesta de realizar la elección pero previa auditoria sobre el padrón promovido por el grupo contrario. También consiguió que el congreso nacional se realizara el 23 y 24 de noviembre, a efecto de que AMLO pudiera asistir.

Pero como el conflicto entre las partes seguía sin resolverse, AMLO propuso que la elección de la presidencia del CEN fuera por encuesta. Por esta vía se evitarían pleitos dañinos para la imagen de Morena, argumentó el mandatario el 30 de agosto. Días antes, el presidente ya había demandado a los morenistas cuidar al partido.“Se tienen que cuidar ideales y principios y no dar entrada al oportunismo y a la politiquería,” destacó. Solicitó que no hubiera manipulación, inducción del voto o acarreo en las elecciones internas; “que se deje en libertad a los militantes.” Incluso amenazó con abandonar Morena y pedir su cambio de nombre, si el partido se echaba a perder. Sin embargo, aseguró que ni él ni su gobierno intervendrían en las elecciones de Morena.

Polevnsky, Delgado y Alejandro Rojas (el cuarto y más débil de los aspirantes a la dirigencia) secundaron la propuesta de AMLO de usar la encuesta. No así Luján, bajo el argumento de que el mecanismo no está previsto en el estatuto de Morena. En esas condiciones, Luján y su grupo lograron que se iniciarán los congresos distritales para elegir a los representantes que decidirían la conformación del CEN. Sin embargo, varias asambleas se cancelaron por enfrentamientos violentos entre los asistentes y cuestionamientos sobre el padrón utilizado para realizarlas. En ellas también hubo manipulación e inducción del voto, las prácticas que AMLO expresamente había condenado.

TEPJF Anula Elección de Morena

Los inconformes llevaron sus protestas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que al final invalidó el proceso. El 30 de octubre, la Sala Superior del TEPJF concluyó que el padrón utilizado “no resulta confiable.” Por tanto, “no puede ser apto ni suficiente” para llevar a cabo “el proceso electivo interno de los órganos de gobierno del partido político.” Así que ordenó la revisión del padrón e instruyó al CEN a reponer el procedimiento electoral. Asimismo, abrió la puerta para utilizar encuestas como mecanismo de elección de dirigentes.

Pero aún así la pugna interna persistió. Polevnsky y sus seguidores convocaron a un congreso nacional extraordinario para el 17 de noviembre. Los temas a tratar serían reformar el estatuto para incluir la encuesta como método para elegir dirigentes y decidir las acciones para cumplir la resolución del TEPJ. Este grupo buscaba mantener a Polevnsky al frente del partido por lo menos seis meses más para depurar el padrón de militantes y realizar la elección de la siguiente dirigencia.

En tanto, el grupo de Luján también citó a congreso nacional extraordinario, pero para realizarse el 24 de noviembre. Igualmente, esta facción pretendía agregar la encuesta como vía electoral interna y resolver sobre la validación del padrón de militantes. Sin embargo, también promovía la designación de una dirigencia interina para conducir la elección interna, lo que suponía la remoción inmediata de Polevnsky.

Ante la inminente colisión de los dos bandos, AMLO siempre sí intervino en el proceso. Por indicación del presidente, Claudia Sheinbaum medió entre las partes. La jefa de gobierno de la Ciudad de México convocó por separado a Polevnsky y Luján, según reveló la propia Polevnsky (El Universal, 17/11/2019). Sheinbaum las conminó a convocar juntas un solo congreso extraordinario para este sábado 30 de noviembre.

Polevnsky y Luján Acatan la Instrucción de AMLO

Las dos acataron la instrucción de AMLO. Ambas y Héctor Díaz, presidente de la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena (CNHJ), anunciaron la celebración del VI Congreso Nacional Extraordinario. Lo hicieron a través de un video difundido el 15 de noviembre. El orden del día convenido por los tres para el congreso constó de cinco puntos. 1) Informe de las consideraciones, efectos y resolutivos de la sentencia de TEPJF. 2) Aprobación de la encuesta entre la militancia para elegir a la próxima presidenta o presidente del CEN. 3) Elección de 15 integrantes de la Comisión Nacional de Elecciones. 4) Elección de quienes ocuparán las vacantes que existan en el CEN. 5) Aprobación del plazo que el CEN y los órganos que se ratifiquen en el congreso durarán en su cargo para cumplir la resolución del TEPJF.

Es decir, el orden del día no consideraba la remoción de Polevnsky (como quería el grupo de Luján), lo que implicaba un triunfo para la actual dirigente. Sin embargo, el documento sugería que los cuatro “delegados en funciones” de secretarios puestos por Polevnsky (Frías, Correa, Ortiz y Godoy) podrían ser removidos. Ello dependería si se consideraba que el CEN los había nombrado solo de manera provisional. Esto es, únicamente hasta que el congreso (máximo órgano interno) hiciera las designaciones definitivas, lo que ocurriría en esta ocasión.

De cualquier forma, no se esperaba que el congreso transcurriera con tersura, dado que al menos Polevnsky ya velaba armas para el evento. Dos días después de la notoriamente tensa cita que tuvo con Luján y Díaz (evidente aliado de Luján), Polevnsky hizo pública su reunión de ese día con 400 supuestos congresistas. Los participantes le expresaron todo su apoyo para dar la batalla en el congreso.

Falla AMLO y Revive el Pleito Polevnsky-Luján

Sin embargo, el intento se vino abajo. Este 24 de noviembre, la CNHJ anunció, a través de un comunicado, la cancelación del congreso. El documento explica que la anulación se debió a que hasta ese día Polevnsky no había firmado la convocatoria oficial al evento. Esto impidió la publicación de dicha convocatoria dentro de los tiempos estipulados en el estatuto de Morena para tal efecto (al menos una semana antes de la realización del congreso).

El comunicado aclara que Luján confeccionó la convocatoria y la envío a Polevnsky (vía la CNHJ, que ha actuado inclinada hacia Luján) pero hasta el día 23 de noviembre. Es decir, el último día que Polevnsky tenía de plazo para firmarla. Por tanto, es muy probable que Polevnsky no haya estado de acuerdo con los términos que su competidora estableció en la convocatoria y, dada la presión de tiempo a la que Luján también la sometió, no haya encontrado mejor forma de refutar el documento que no avalarlo con su firma.

El tema no ha parado allí. Ante la cancelación del congreso, Luján ha citado a sesión a los integrantes del consejo nacional del partido para el propio 30 de noviembre. Pretende que ese día el consejo convoque por su cuenta a otro congreso nacional extraordinario para el 26 de enero de 2020.

Es decir, todo apunta a que el pleito Polevnsky-Luján por el control de Morena es otra vez irreconciliable. La disputa vuelve al punto de máxima confrontación, que AMLO infructuosamente ha tratado de evitar.

* Foto: Bertha Luján, Héctor Díaz y Yeidckol Polevnsky. Fuente: https://bit.ly/2QN2uUp.

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